
¿Dónde? Es quizás la pregunta más importante para un vino. El vino es producto de la fermentación de los mostos de la uva, por ende lo primordial es cómo esta va a crecer y a desarrollarse. Una uva para poder arrojar como resultado los niveles de azúcar ideales así como aromas y sabores interesantes y complejos necesarios en un vino de calidad, requieren de condiciones específicas de crecimiento. Entre las más importantes está el clima.
Lo fundamental son las cuatro estaciones del año, primavera, verano, otoño e invierno. Estas condiciones las encontramos tanto en el hemisferio norte (latitudes 32º a 51) como en el hemisferio sur (latitud 28º a 44º). Aunque en cada país y en cada región el clima varía dependiendo de factores como altitud y fenómenos climatológicos puntuales, lo cierto es que la vid necesita atravesar cada una de las estaciones para crecer como es debido, tal cual como si fuese una persona.
El ciclo comienza en primavera cuando la savia que nutre a la planta comienza a circular por sus canales conductores. Es en este momento cuando los brotes son más delicados. Sus principales enemigos son las heladas, las enfermedades y las plagas que atacan a las planta. Una vez que empiezan a salir estos brotes se van a amarrando a alambres para que la fruta pueda recibir directamente los rayos del sol, lo cual es estrictamente necesario para su maduración.
Aproximadamente ocho semanas después llega el verano y es cuando la planta florece. Esta flor permanecerá unos diez días y dará paso inmediatamente al fruto. De nuevo las condiciones del clima son críticas para que la cosecha sea exitosa. Si hace demasiado frío o la humedad es muy alta el fruto será escaso y por lo tanto la cosecha será menos trascendental. Sin embargo, el momento más importante en el ciclo de crecimiento de la uva es cuando se produce el envero (veraison en francés) que es cuando el fruto todavía verde comienza a ablandarse y poco a poco toma el color típico de su variedad. Es aquí cuando el viticultor ruega porque el sol brille y cesen las lluvias que fueron necesarias para nutrir de agua a las plantas. Si esto sucede las cosechas serán excepcionales.
En el otoño se da unos de los fenómenos más bellos del mundo del vino: La vendimia. En el hemisferio norte es entre septiembre y octubre y el sur es entre febrero y marzo. Cuándo vendimiar es una decisión clave para un vino. Un día más o un día menos puede alterar completamente, para bien o para mal, el resultado que arrojará la producción en la bodega. Por lo general, los viñedos requieren el trabajo de pueblos y ciudades enteras y el resultado de la producción del vino alimenta las economías regionales de los países productores de vino, es por eso que todos ponen el corazón en la vendimia y la llenan de alegría, esperanza y entusiasmo.
Cuando llega el inverno las hojas caen, la savia desciende y la vid se duerme en una especie de letargo, esperando que vuelva de nuevo la primera.
Es por este ciclo que la mayoría de los países que son grandes productores de vino se encuentran cerca los unos de los otros y a lo largo de las mismas líneas latitudinales. Esto no quiere decir que países que se encuentren fuera de estas latitudes no pueden producir vino, como es el caso de Venezuela, sólo que tendrán que buscar un lugar específico para que la vid pueda cumplir con todo su ciclo de vida y quizás ayudarla con algo de tecnología.
Hemos comenzando a penas a responder la pregunta ¿dónde? ya que la producción de un buen vino necesita no sólo de que las variedades crezcan bien, sino que estas se adapten bien al suelo. Todavía nos queda mucho por descubrir….
Lo fundamental son las cuatro estaciones del año, primavera, verano, otoño e invierno. Estas condiciones las encontramos tanto en el hemisferio norte (latitudes 32º a 51) como en el hemisferio sur (latitud 28º a 44º). Aunque en cada país y en cada región el clima varía dependiendo de factores como altitud y fenómenos climatológicos puntuales, lo cierto es que la vid necesita atravesar cada una de las estaciones para crecer como es debido, tal cual como si fuese una persona.
El ciclo comienza en primavera cuando la savia que nutre a la planta comienza a circular por sus canales conductores. Es en este momento cuando los brotes son más delicados. Sus principales enemigos son las heladas, las enfermedades y las plagas que atacan a las planta. Una vez que empiezan a salir estos brotes se van a amarrando a alambres para que la fruta pueda recibir directamente los rayos del sol, lo cual es estrictamente necesario para su maduración.
Aproximadamente ocho semanas después llega el verano y es cuando la planta florece. Esta flor permanecerá unos diez días y dará paso inmediatamente al fruto. De nuevo las condiciones del clima son críticas para que la cosecha sea exitosa. Si hace demasiado frío o la humedad es muy alta el fruto será escaso y por lo tanto la cosecha será menos trascendental. Sin embargo, el momento más importante en el ciclo de crecimiento de la uva es cuando se produce el envero (veraison en francés) que es cuando el fruto todavía verde comienza a ablandarse y poco a poco toma el color típico de su variedad. Es aquí cuando el viticultor ruega porque el sol brille y cesen las lluvias que fueron necesarias para nutrir de agua a las plantas. Si esto sucede las cosechas serán excepcionales.
En el otoño se da unos de los fenómenos más bellos del mundo del vino: La vendimia. En el hemisferio norte es entre septiembre y octubre y el sur es entre febrero y marzo. Cuándo vendimiar es una decisión clave para un vino. Un día más o un día menos puede alterar completamente, para bien o para mal, el resultado que arrojará la producción en la bodega. Por lo general, los viñedos requieren el trabajo de pueblos y ciudades enteras y el resultado de la producción del vino alimenta las economías regionales de los países productores de vino, es por eso que todos ponen el corazón en la vendimia y la llenan de alegría, esperanza y entusiasmo.
Cuando llega el inverno las hojas caen, la savia desciende y la vid se duerme en una especie de letargo, esperando que vuelva de nuevo la primera.
Es por este ciclo que la mayoría de los países que son grandes productores de vino se encuentran cerca los unos de los otros y a lo largo de las mismas líneas latitudinales. Esto no quiere decir que países que se encuentren fuera de estas latitudes no pueden producir vino, como es el caso de Venezuela, sólo que tendrán que buscar un lugar específico para que la vid pueda cumplir con todo su ciclo de vida y quizás ayudarla con algo de tecnología.
Hemos comenzando a penas a responder la pregunta ¿dónde? ya que la producción de un buen vino necesita no sólo de que las variedades crezcan bien, sino que estas se adapten bien al suelo. Todavía nos queda mucho por descubrir….

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